19 de septiembre de 2018

Autoentrevista.

¿Si pudieras borrar un día en tu vida, cuál sería?

No hay ningún día tan, tan terrible que quisiera borrar completo, creo, pero el dolor horriblemente intenso que sentía después de la cesárea me lo saltaría un poquito, ponte tú.

¿Si pudieras repetir un día de tu vida, cuál elegirías?

Sonará frívolo, pero el 08/07/2007. Ver a Björk por primera vez y de tan cerquita fue simplemente inolvidable.

¿Cuándo fue la última vez que lloraste?

Hoy en día lloro con casi todo. Las historias de gente heroica me tocan la fibra especialmente. No me acuerdo específicamente de la última vez.

¿Cuál es la parte de tu cuerpo que menos te gusta?

No le doy mucha importancia a estos temas, pero me da lata tener las cejas distintas. Es una tontera irrelevante y en el fondo da igual, pero a veces me miro y digo ¿qué onda ustedes dos?

¿Cómo te imaginas a dios?

No me lo imagino porque no creo en ninguno, pero me llama mucho la atención pensar cómo se lo imaginan los que sí creen. O sea, ¿los católicos, por ejemplo, creen en un dios al que hay que alabar y rogar para que los ayude? No entiendo que crean en un dios así y no en uno más generoso y empático.

¿Quién manda en Chile?

Los pitutos, los apellidos, las apariencias, y mucho, pero mucho-mucho: la plata.

¿Con qué personaje de la historia te gustaría salir a carretear?

Leonardo Da Vinci sería entretenido, para conversar de sus ideas, contarle cómo algunas se hicieron realidad y preguntarle cómo se le ocurría tanta cosa.

¿Qué prejuicios tiene la gente sobre ti?

Si duda, que soy rara y/o pesada, jaja. Sé que varios creen que me juro dueña de la verdad, cuando en realidad a medida de que maduro una idea (o maduro yo, que quizás es un poco lo mismo) puedo cambiar completamente mi propia forma de pensar, y no me cuesta reconocer cuando veo que estaba equivocada. Pero como suelo ser la única 100% escéptica en cualquier grupo o la que opina diferente, a algunos les parece que una se cree más inteligente o que es criticona, cuando soy lo más piola que hay: no ando gritando mis opiniones, tengo amigos de todo tipo (ateos, religiosos, pachamámicos, escépticos, y todo bien con todos ellos) pero el hecho de pensar distinto, muchas veces se entiende como que una es complicadita o mala onda, y punto.

Si fueras a morir en 10 minutos más, ¿a quién llamarías por teléfono y qué le dirías?

A mi hijo, que tiene su teléfono por ahí botado y siempre descargado, pero le dejaría un lindo mensaje en el buzón de voz con saludos para toda la familia.

Nota 1: Las preguntas las encontré por ahí, no las inventé yo.
Nota 2: Las pinturas son de un artista ruso: Vladimir Kush, por favor, googléenlo.

23 de junio de 2018

Lo que queda.

Han pasado años sin venir a este blog, lo tenía más que botado (disculpa, blogcito!) pero hace unos días me acordé de él y tenía anotado en mi mente pasar a ver cómo estaba.

Tiene las telerañas típicas de los blogs abandonados, pero -¡sorpresa!- también tiene huellas de visitantes recientes... ¡qué lindo eso!

Hay algunas entradas que desde antes del abandono eran bastante populares, y lo siguen siendo (ya enumeraré).

La verdad es que cuando me acordé del blog, mi intención era venir a cerrarlo/borrarlo, pero al ver que hay entradas que aún tienen visitas, y que son entradas útiles o "informativas", creo que no tengo corazón para eliminarlas así sin más.

Lo que hice, eso sí, fue un recorte masivo. Saqué todas las demás entradas que eran sobre diversos temas light, y dejé sólo las siguientes, por los motivos que paso a enumerar:

1. Apego (Noviembre, 2008).
Este post es el most popular post ever en este blog, y me encanta que así sea porque recuerdo perfectamente el día en que lo escribí, con todo lo que había aprendido sobre apego aún muy fresco en mi memoria, con mi cuaderno de apuntes al lado, y creo que es una entrada muy útil para quien quiera empezar a interiorizarse acerca del tema.

2. Dormir con los hijos (Septiembre, 2008).
Otra entrada que espero que le siga sirviendo a muchas personas, especialmente a papás y mamás recientes, que quieren dormir con los hijos, pero sienten "culpa" porque el mundo les hace sentir que eso no está bien.

3. Bebés que leen (Enero, 2008)
Este post es un ejemplo de esa frase que dijo un futbolista y que era algo así como: "no tengo porqué estar de acuerdo con lo que pienso". Hoy lo leo y no me parece mal lo de estimular con método Doman (siempre y cuando sea una actividad divertida para los niños). No la voy a editar, eso sí, porque es lo que pensaba en 2008 y si no, no se entenderían los comentarios.

4. Autismo (Enero, 2016)
Este post es más  reciente, y decidí escribirlo a medida que yo misma refrescaba mis conocimientos del tema. No tiene comentarios, porque en el 2016 la gente ya no comentaba los blogs (oh, qué tiempos aquellos los de la "blogósfera"), pero tiene bastantes visitas, y quiero pensar que a los que llegan ahí les ha servido de algo.

5. ¿Qué vamos a hacer? (Abri, 2014)
Esta es una entrada necesaria, así tal cual, aunque sea yo quien lo dice. ¿Por qué? Porque es una canción que no tenía la letra disponible en ninguna página de internet (quizás hoy sí, no lo sé). Si yo la busqué y no la encontré, seguramente habría más gente que tampoco la encontraba, así que decidí anotar la letra y subirla. Creo que le achunté medio a medio, porque al poco tiempo empezó a llegar bastante gente a leerla, ¡me alegro!

6. Elige veganismo (Noviembre, 2011)
Mi primer post sobre veganismo, siendo vegetariana ya desde el 2005. Eran mis reflexiones sobre una posible transición, que no sabía si se concretaría. Finalmente, sí que di el paso, en Mayo del 2012. Es una entrada con bastantes visitas, quizás por el título más que por el contenido.

7. Ámsterdam, para el que no la conozca (Julio, 2007)
La entrada más antigua que voy a dejar, la escribí después de visitar Ámsterdam por primera vez y quedar encantadísima con la ciudad. Qué manera de caminar y recorrer callecitas, y qué manera de sacar fotos. No es una entrada demasiado informativa, porque es muy antigua y estuve muy poco días como para poder recomendar demasiadas cosas. Sin embargo, es de las entradas más populares, supongo que da un buen pincelazo de lo que se puede encontrar uno al llegar a Ámsterdam.

8. La importancia del error (Febrero, 2008)
Una entrada cortita, con una reflexión ajena que me gusta mucho y que me parece importante que siga recibiendo visitas para que más gente conozca y comprenda que el error no tiene nada de malo. Por eso, ahí se queda.

9. Mijita rica (Febrero, 2008)
Realmente el 2008 fue mi año más prolífico. Esta entrada la dejo sí o sí, porque me parece interesante repasarla ahora que ha explotado el tema del acoso callejero. Sigue habiendo opiniones a favor y en contra, pero ya no está tan normalizado como era antes. En los comentarios uno puede ver que esto era y es un fenómeno que ocurría no sólo en Chile.

Y bueno, me hubiera gustado hacer un "top 10" o algo así, pero dije que dejaría sólo las entradas que aún generan visitas y pueden ser útiles, y esas entradas no son más que 9, así que ahí quedan, de momento.

28 de enero de 2016

Autismo.

Hoy voy a escribir acerca del autismo y los niños pequeños (me interesa el tema de la atención temprana): ¿cómo comunicarse con ellos? ¿cómo jugar con ellos? ¿qué habilidades trabajar? Lo haré porque estoy en búsqueda de información al respecto y así la resumo y aprendo mejor. Ojalá le sirva a más personas, como mi antiiiguo post sobre el apego. :)

(Aclaración muy necesaria: Esta información la estoy recopilando desde la página Autismo.com, excelente sitio sobre el tema que recomiendo visitar y recorrer completo para obtener mucha más información aún.)


Bueno, primero que nada, ¿qué es el autismo (o TEA: Trastorno del Espectro Autista)? En palabras simples, es un trastorno del desarrollo (o neurodesarrollo según las nuevas definiciones) caracterizado por patrones repetitivos de comportamiento y limitadas (a veces ausentes) habilidades sociales o de interacción. El TEA se manifiesta desde muy temprana edad (primeros 2-3 años) y se mantiene por toda la vida. Afecta más a hombres que a mujeres, y se estima que alrededor del 1% de la población mundial tiene este diagnóstico.

¿Cuál es la causa? Se sabe que no hay una sola causa; hay factores genéticos y también factores ambientales. Incide la avanzada edad de los padres, o que la madre ingiera tóxicos (valproato) durante el embarazo, o el muy bajo peso al nacer. También se ha determinado que las causas son biológicas y no psicológicas, es decir, el autismo no es causado por una relación fría (sin apego) por parte de los padres (esto se creyó durante mucho tiempo).

En un niño pequeño con pronóstico autista, se reconocen fácilmente algunos signos como: no hace contacto visual, no hay intención comunicativa (hablar, señalar con el dedo, responder a su nombre), falta de interés en los demás, no hay juego simbólico (imitar conductas, jugar con autitos o muñecas, etc.), manipula los juguetes pero no para jugar si no que para ordenarlos o armar torres, camina en punta de pies, hay risa espontánea sin motivo, se balancea o aletea sus manos, pueden existir alteraciones del sueño, autoagresividad, hiperactividad, crisis epilépticas (en aproximadamente el 25% de los casos)...

Ninguno de estos signos por sí solo, o incluso si son dos o más, significan que un niño tenga sí o sí autismo, sólo encienden la alerta para estar atentos y acercarse a un grupo de profesionales que pueda confirmar o descartar la posibilidad de TEA. Sería irresponsable que alguien dijera "su hijo es autista" sólo porque no reacciona al oir su nombre o juega mucho solo. Pueden ser indicadores de la presencia de TEA, pero para que el diagnóstico sea preciso y fiable lo debe realizar un equipo multiprofesional (neurólogo, psicólogo, educador diferencial -o profesor de educación especial-), el que seguirá ciertas pautas que permitan determinar primero si es TEA, y seguidamente si posee Discapacidad Intelectual o no (presente en aproximadamente la mitad de los casos), si existe deterioro del lenguaje o no, y si es de Nivel 1 (más leve), Nivel 2 o Nivel 3 (necesidad ayuda muy notable).

En ocasiones, como Educadora Diferencial, me ha tocado trabajar con niños pequeños con autismo (de 2, 3, 5 años de edad), y como no soy especialista ni tengo mayores estudios en el tema me he sentido un poco perdida. Me las he arreglado consultando con colegas especialistas y buceando en google, como hoy. ¿Qué he aprendido? Lo primero es que he confirmado que hay que hacer algo que yo trato de hacer con todos los niños: ponerme en su lugar, ver el mundo a través de sus ojos, y a partir de ahí identificar qué necesita. No trabajar desde el "yo", si no que desde el "él/ella".

En el caso de un niño con TEA es muy probable que no esté interesado en interactuar conmigo, si no que optará por jugar solo, sin hacerme caso. Al principio esto puede ser frustrante, pero no pasa nada. Lo que se recomienda es hablarle, pero sólo cuando tengamos su atención, utilizando frases sencillas y cortas, utilizando gestos y apoyándose también -especialmente al inicio- en claves visuales (imágenes).

Ahora, ¿cómo lograr ese contacto si el niño no se interesa en nosotros? Hay que trabajar las habilidades prelingüisticas, entre ellas la atención conjunta, la concentración, la imitación y la utilización de gestos. Una buena forma de lograr la acción conjunta es que seamos nosotros los que seguimos al niño y no al revés. Si el niño se interesa en un autito, entonces nosotros también nos interesamos en ese auto, lo nombramos, gesticulamos, se lo pedimos, se lo ofrecemos, le mostramos como rueda... es probable que el niño no nos haga caso y rápidamente vaya hacia otro juguete o estímulo... entonces lo seguimos nuevamente, sin agobiarlo, haciendo pausas cuando le hablemos y teniendo palabras claves que utilicemos siempre para denominar determinados objetos, lugares y actividades.

También es recomendable tener áreas demarcadas con fines específicos (zona de juego, zona de trabajo, zona de relajo, etc.), ofrecer el material de forma ordenada (tenerlo organizado en muebles) y mantener rutinas (por ejemplo: nos saludamos, trabajamos en mesa, vamos al baño, jugamos con bloques, comemos algo, nos despedimos); si vamos a realizar cambios en la rutina, que sea muy paulatinamente. Al principio yo me preguntaba cuál sería el sentido de reforzar el concepto de rutinas en ellos, cuando lo que parecieran necesitar es "desestructurarse" un poco, pero el niño con TEA tiende a desorientarse cuando los espacios y las actividades se ofrecen en forma desordenada; su percepción sensorial es muy distinta a la nuestra, y se angustian si el medio no les ofrece estabilidad (un orden conocido).

Como mencioné anteriormente, algo que debe trabajarse es la imitación, pues es un precursor del juego simbólico, el cual es importante en el desarrollo de los niños pues les empuja a ponerse en el lugar del otro al asumir un papel (el de papá, el de perrito, el de bebé, el de doctor, etc.), conectando de esta forma con el sentir de otros. Para el niño con TEA lograr la imitación representa un desafío, por lo que debemos trabajarla junto a ellos. La imitación que procuraremos que alcancen será a nivel motor y de lenguaje (primero, nosotros imitaremos al niño, hasta que sea consciente de lo que hacemos, y entonces procuraremos que él nos imite a nosotros).

También se trabaja la permanencia de los objetos (actividades tan simples como esconder un juguete en una caja, o tapándolo con un paño, permitiendo que él vea nuestra acción, y preguntarle dónde está, estimulándolo a que lo encuentre). Además, al manipular juguetes, mostrarle cómo es su uso, pues el niño probablemente use los cubos para ordenarlos, el autito para tirarlo, etc.

A medida que logramos los hitos anteriores, nos iniciaremos en el juego simbólico: jugar a alimentar un muñeco, disfrazarse de algún animal y actuar como tal, jugar a hablar por teléfono, etc. Es importante fomentar la utilización de turnos en el juego, esto desarrolla conductas sociales como la interacción con otros y también sirve para afianzar la identidad del niño (responder a su nombre). Es importante tener presente que las actividades que se realicen deben ser sencillas, claras, con objetos cotidianos, con un objetivo claro.

Eso es lo principal. Para finalizar, dejaré como información adicional un pequeño resumen de las cuatro etapas del juego (manipulación simple, juego deductivo, juego funcional, juego simbólico) que son hitos que debemos procurar que el niño con TEA vaya alcanzando, respetando sus ritmos y características personales. Se debe tener presente, eso sí, que es muy probable que no se alcance la etapa del juego simbólico, y en muchos casos, se mantengan sólo dentro de la primera etapa.

1) Manipulación simple: se refiere al "causa-efecto". Se manifiesta desde una edad tan temprana como los cuatro meses (golpear un cascabel para producir sonido). En el caso de los niños con autismo, suelen no superar esta etapa. Se mantienen en las actividades de "causa - efecto", en apretar un botón para producir un sonido una y otra vez y similares.

2) Juego deductivo: aparece alrededor de los 8-9 meses y tiene que ver con la asociación, con descubrir cuál es el resultado de determinada acción y cuál es la manera correcta de hacer las cosas (por ejemplo: cómo encajar en su sitio piezas de un puzzle de madera). Los niños con TEA, en cambio, tenderán a repetir siempre las mismas combinaciones y acciones, sin variación; no llegan a deducir los cambios que deben hacer para obtener resultados diferentes.

3) Juego funcional: aparece alrededor de los 2 años de vida. Tiene que ver con comprender la finalidad de los objetos que rodean al niño (saber que con la cuchara se come y que con la peineta nos peinamos). El juego funcional es el paso previo al juego simbólico y precisa -como ya mencioné- de la adquisición de la imitación. Existen niños con autismo que parecen lograr un juego funcional, sin embargo, finalmente repiten las acciones siempre de la misma forma , sin variación alguna.

4) Juego simbólico: en este tipo de juego hay un "algo" que representa otra cosa, como cuando un niño interpreta el papel del "papá", o una cajita representa una cámara de fotos. Esta representación de una segunda realidad, no es fácil para un niño con TEA, pues él capta la realidad de forma literal.

28 de abril de 2014

Qué vamos a hacer?

No encontraba la letra de esta gran canción en internet, así que la transcribí y la dejo aquí. Dice cosas muy ciertas, y la verdad es que yo también me pregunto todos los días: ¿qué vamos a hacer?



Un día cualquiera (La Mano Fayuka)

¿Qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer?
No alcanza la plata, las ganas pa' llegar al fin de mes

Qué vamos a hacer si no puedo pagar
Lo que me han quitado
Y ahora me lo vienen a cobrar

Tengo tanta hambre de caminar
Entre tantos autos y micros repletas
no puedo pasar

Ohhhh, ohhhh, ohhh, ohhhh
Ohhhh, ohhhh, ohhh, ohhhh

¿Qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer?
No alcanza la plata, las ganas pa' llegar al fin de mes
¿Qué vamos a hacer pa' sobrevivir?
Suben las encuestas, los pobres se restan y yo sigo aquí

¡¿Qué vamos a hacer?! Si no quiero callar,
Y no pido grandezas, yo pido lo justo, sólo dignidad.

(MC)
Qué vamos a hacer, logré comprender
Vida pasa rauda, yo busco un porqué
Facturas y deudas me siguen de siempre
Muchos problemas consumen la mente

La injusticia para aquel que duerme bajo el cartón
Y ese tipo que se compra joyas de más de un millón
Gente que no encuentra pega por vivir en una población
Víctima inocente de la cruda marginalización

Qué vamos a hacer, no hay na' que comer
Un niño pregunta a su madre porqué
Un sueldo tan bruto ha de ser suficiente
Encalillada que ofrece esa gente pudiente

Empresario inconsciente, ser solidario le es inconveniente
Créditos, y demases pero nunca ganar lo justo
Esto debe parar, luchar y vencer
Hazte la pregunta: ¿qué vamos a hacer?

(¿Qué vamos a hacer?)

¿Qué vamos, qué vamos, qué vamos a hacer?
¿Qué vamos, qué vamos, qué vamos a hacer?
¿Qué vamos, qué vamos, qué vamos, qué vamos, qué vamos, qué vamos a hacer?

¿Qué vamos, qué vamos, qué vamos a hacer?
¿Qué vamos, qué vamos, qué vamos a hacer?
¿Qué vamos, qué vamos, qué vamos, qué vamos, qué vamos, qué vamos a hacer?

Hazte la pregunta...

¿Qué vamos, qué vamos, qué vamos a hacer?
¿Qué vamos, qué vamos, qué vamos a hacer
¿Qué vamos, qué vamos, qué vamos, qué vamos, qué vamos, qué vamos a hacer?

3 de noviembre de 2011

Elige veganismo.

Yo soy vegetariana.

Mi historia empieza cuando empecé a darle papillas con carne de pollo a mi hijo; un día tuve una epifanía de que eso era carne, músculo, animal muerto, cadaver, y me entró el asco y el cuestionamiento.

Comemos de todo, realmente.
Igual no dejé de comer carne ipso facto. Pasó un par de meses, y un día amanecí con la idea clara: no iba a comer más animales, y listo. Me costó cero; era mi momento, no me hubiera resultado si lo hubiera intentado hacer antes.

Sí, soy vegetariana hace ya más de 7 años, y sé que es una porquería, la inconsecuencia misma. Incluso era más consecuente antes, cuando comía animales y haciendo la vista gorda defendía o justificaba su consumo.

Porque ahora yo no como carne, pero tomo leche y como sus derivados, y también consumo huevos...

Hace un tiempo tuve una nueva epifanía: estoy en contra del maltrato animal, entonces, no debería participar de prácticas que lo avalen, entre ellas, comer esos productos.

Tal cual, inconsecuencia.
Y es terrible, porque sé que la única opción consecuente cuando te declaras en contra del maltrato, abuso y uso de animales, es el veganismo. Pero siento que estoy en esos "momentos previos", en que ya sé lo que es correcto para mí, pero no he sentido el llamado de la selva, aún. Todavía no es mi momento, pero está cerca.

Siete años atrás, cuando pensaba en ser vegetariana me parecía una opción demasiado difícil... ¿Cómo dejar las pizzas con jamón? ¿Cómo sería un hot-dog sin vienesa? ¿Con qué acompañaría mis comidas si no comía pollo, pescado, carnes...? ¿Qué le echaría al pan en vez de paté, mortadela o salame?

Pero el día en que cambié el switch todo fue natural. Jamás me compliqué por nada, y el "cambio" fue realmente muy, muy fácil. Nunca eché de menos nada, y siempre he encontrado qué comer, las opciones en verdad sobran, y he descubierto que los vegetarianos cuando se ponen manos a la obra comen mucho más sabroso, original y rico, que un no-vegetariano, se prueban más sabores, más ingredientes, más cosas, con exquisitos resultados (lamentablemente, yo no cocino demasiado... ¡pero ése es un problema personal mío!)

Pinchar para leer.
Supongo que pasarse al veganismo cuando es tu momento es igual de fácil. "Supongo" porque en realidad al dejar fuera los derivados lácteos y huevos, dejas afuera demasiadas cosas; desde un simple panqueque con manjar, hasta un huevo a la copa, o una ensalada de brócoli... con mayo ("mayo normal", porque también existe la mayo vegana... pero ¿hacerla yo? ¡uf!). Pero se puede. Si hay gente (cada vez más) que lo hace, es que se puede.

Yo aún tengo miedos, todavía no me lo imagino, no sé cómo podría hacerlo; sé que estoy cerca, cerquita, pero necesito dar el paso cuando esté segura, cuando lo sienta "mi forma de vida natural", como siento el vegetarianismo. No quiero hacerlo forzada o sentir que es difícil o una opción rara; quiero hacerlo con un convencimiento 100%.

No sé cuando será ese día, pero creo que se acerca... porque el tema me da cada vez más vueltas, igualito que como cuando me hice vegetariana...

22 de noviembre de 2008

Apego.

Déjenme que les hable un poco del apego, y de lo que se considera un apego seguro e inseguro.
Del apego yo vengo leyendo hace tiempo, y ahora acabo de aprender un montón más de este tema que me fascina y apasiona, y del que espero saber mucho más más adelante.

Aquí voy a dejar sólo algunas ideas "sueltas" porque escribirlo todo sería muy largo... Lo más extenso será la caracterización de cada tipo de apego, espero que les interese y les sirva.

-Si bien el contacto físico es necesitado por el bebé, el apego no es un asunto meramente físico (lactancia, colecho), sino que más que de seguridad emocional.

-El apego se construye a través de las conductas de apego del niño hacia la madre (o padre, o cuidador) y la respuesta de la madre a ellas.

-Estas conductas de apego son el llanto cuando es muy pequeño, las caras que pone, el buscar a la madre con la mirada, el caminar hacia ella, etc., y se manifiestan cuando el niño ha perdido el equilibrio físico, fisiológico o emocional (si el niño tiene calor, hambre, está aburrido, se siente solo, aburrido, tiene miedo, sueño, etc., va a "pedir ayuda").

-Las conductas de apego tienen carácter evolutivo y se relacionan con el instinto de supervivencia (para sobrevivir, el bebé o niño depende 100% de la capacidad de respuesta del adulto que lo cuida).

-Que la relación de apego con su cuidador sea segura o no depende del adulto. Los adultos construímos un apego seguro o inseguro según cómo respondamos a la conducta de apego del niño. Si respondemos con rapidez, efectivamente, coherentemente (siempre igual), etc., el niño va construyendo un modelo mental de seguridad, sabe qué esperar de su figura del apego.

-Si por el contrario se deja llorar al bebé, si a veces se le hace caso y otras no, si a veces se responde de una forma y otra no, si no se "conecta" con lo que nos comunica, el niño construye en su mente una sensación de desamparo e inseguridad: no sabe qué esperar de sus cuidadores.

-Muchas veces estos niños dejan de llorar porque saben que no se les escuchará ("desesperanza aprendida").

-La manera en que los padres responden a las necesidades de sus hijos enseñan a los hijos conductas sociales de respuesta.

-Hay 3 formas de apego: seguro, inseguro ansioso ambivalente, inseguro ansioso evitativo. A su vez, cada estilo de apego tiene diferentes grados de intensidad.

-El apego seguro se da cuando el niño sabe que el cuidador va a responder a sus conductas de apego. El niño tiene esperanza en la respuesta del cuidador, y conoce sus reacciones. Ante la separación de la madre en un lugar extraño (hay un experimento sobre esto, pero se puede tomar como ejemplo lo que pasa en el jardín infantil el primer día también) el niño siente estrés pero es capaz de regularlo porque sabe que la madre no lo está abandonando. Este tipo de niños llaman a la madre, preguntan por ella, se ponen inquietos, puede que lloren, pero no explotan en llanto desesperado porque saben que volverá, tienen esa seguridad construída, y cuando la madre vuelva le preguntarán a dónde fue, pedirán contacto físico un momento (hasta recuperar el equilibrio interior de sentirse tranquilos) y todo volverá a la normalidad. Estas madres tienden a avisarle a los niños que habrá una separación y decirles que van a volver.

-El apego inseguro ansioso ambivalente es cuando no hay una coherencia ni esquema conocido por el niño en las respuestas del cuidador. El adulto a veces lo atiende, a veces no. A veces lo hace de una manera, a veces de otra. A veces está, a veces desaparece.
Ejemplo típico: cuando las mamás se van sin despedirse a escondidas, a veces con la mejor intención de que el niño no sufra, pero en realidad es peor para el niño y se está destruyendo la relación de apego seguro. A veces estas madres también recurren a engaños como inventar que van a salir un ratito, pero en realidad no volverán en horas, o dicen que van a buscar algo, y cambian la versión varias veces al ver que el niño no les cree (dicen que van a llamar por telefono, despues que van al baño, despues que van a comprar, etc). Estos niños no saben regular sus niveles de estrés ante la separación, necesitan un contacto físico con la madre permanente justamente porque no saben si en 5 minutos más contarán con ella o no. Además, muchas veces estas madre no tienen "sincronía afectiva" con sus hijos. Es decir, el niño está llorando por algo que lo angustia, y la mamá con una gran sonrisa lo intenta entusiasmar para que juegue o lo intenta distraer, sin preguntarle "¿qué sientes?", "¿cómo podemos solucionar esto?", no conecta con las emociones del hijo. Ante la separación de la madre en un lugar extraño estos niños lloran mucho, se angustian y no pueden auto-calmarse, y al volver la madre pueden pegarle o tirarle el pelo para mostrarle su frustración y enojo poque los dejó solos.

-Los niños con apego inseguro evitativo son aquellos que suelen nunca angustiarse en apariencia, cuando en realidad lo que hacen es no demostrar conductas de apego (aunque sienten la angustia y el estrés). Estos niños han aprendido que no se responderá a sus conductas de apego y tienden a regular su angustia y estrés por sí mismos. Son los niños que si son separados de la madre se concentran en alguna otra cosa y no la llaman, ni buscan, ni demuestran nada cuando ésta vuelve. Muchas veces se confunde a estos niños con "niños seguros" (porque no lloran ante la separación, incluso algunos parecen "el eterno niño feliz") pero en realidad que el niño no necesite a la madre, ni la busque, ni se "reencuentre" con ella, muestra que el vínculo es inseguro, o que quizás ha estado siempre al cuidado de diferentes personas, por lo que no ha podido establecer un vínculo seguro con ninguna en particular, ni siquiera con la madre.

-Estas respuestas arriba mencionadas ante la separación en un lugar extraño (el experimento es en un lugar extraño porque lo desconocido implica una angustia para el niño; en su propia casa sabe qué esperar, pero en este lugar extraño está alerta y no sabe qué pasará) es lo esperado para edades de 3-4 años por una cosa de madurez y por las caracterísiticas de esta etapa (pensamiento preoperacional).

-A partir de aproximadamente los 6 años, un niño con apego seguro ya no necesita buscar a la madre ni se angustiará cómo lo hacía.

-Los casos extremos (recuerden que hay una escala) de apego inseguro evitativo e inseguro ambivalente son casos de riesgo, de niños que en la adolescencia muestran conductas violentas o depresivas o de ansiedad (nadie es como es por nada, siempre hay una razón detrás, y yo pienso que los padres somos constructores de gran parte de la personalidad de nuestros hijos, de su seguridad, de su autoestima, de su capacidad empática... uf!)

-El contacto inicial con el recién nacido (contacto piel con piel, establecimiento de la lactancia) durante las primeras 12 horas es muy importante para sensibilizar a la madre frente al recién nacido y mejorar así su capacidad de respuesta a las conductas de apego del bebé. Es decir, ese contacto físico facilita el establecimiento de un buen vínculo de apego y es altamente recomendado.

-La capacidad de respuesta de los cuidadores se relaciona con la calidad de su propio vínculo de apego en la niñez. (Es decir, niños que tuvieron un vínculo inseguro, serán adultos a los que les cueste más establecer un vínculo seguro con sus hijos, pero esto es modificable con terapias).

-En la relación de apego es muy importante la reparación. Todos nos equivocamos porque no hay padres perfectos. Lo que más importante es la intención de querer conectar con nuestros hijos (sincronía afevtiva), y si nos equivocamos o debemos separarnos de ellos en algún momento, darles nuestro tiempo al volver, eso ayuda a que se construya un vínculo seguro. Es decir, el daño es reversible.

-A propósito de lo mismo: los niños separados al nacer (prematuros o enfermos que estuvieron en incubadoras) pueden generar más adelante un vínculo de apego seguro si más adelante cuentan con cuidadores alertas y que responden a sus conductas de apego de manera efectiva. Lo mismo pasa con los niños adoptados.

En conclusión, un niño que llora al separarse de su madre en el jardín infantil es normal y es síntoma de una relación de apego segura. Un niño que no demuestra ningún tipo de angustia al separarse no tiene un apego seguro. Y uno que llora y se aferra a la madre tampoco.
Pero no hay que simplificar tanto, porque las conductas del apego se observan también en el niño durante el juego, en el reencuentro, frente a una situación de riesgo, etc.

Ojo, que todo esto no sale de una columna de opinión, sino que hay estudios comprobados (les menciono algunos autores: Ainsworth, Cassidy, Bowlby, Stern, Tronick) al respecto, eso es súper importante.
Este tema me encanta pero no hay que culpabilizarse ni obsesionarse. Yo creo que la importancia de que estos temas se discutan y se investiguen radica en que sirven para reflexionar cómo lo está haciendo uno y la sociedad en general, cambiar ciertas cosas, buscar estrategias. O sea, sirve para mejorar. Lo hecho, hecho está, por suerte casi todo puede ser reparable.

1 de septiembre de 2008

Dormir con los hijos.

El tema de dormir con los hijos es una cosa muy personal de cada familia. A algunos papás les encanta, y a algunos hijos también. Pero no a todos! Es sabido que hay padres que no aceptan a sus hijos en la cama matrimonial, pero también hay niños que duermen más cómodos solos, a veces con su camita en la habitación de sus padres, pero solos.

Dicho esto, paso a contar lo siguiente: en clases de psicología del desarrollo el profe (otro psicólogo, diferente al del semestre pasado) comentó que él desaconsejaba el dormir en familia porque había que delimitar muy bien el espacio de los hijos y el de los padres, y que dormir con los hijos afectaba la vida de pareja.

Yo tengo la siguiente teoría (mentira, la leí por ahí): cuando uno está soltero lleva un tipo de vida que no puede continuar teniendo cuando decide vivir en pareja o casarse. Estando soltero puedes "hacer lo que quieras", a tu ritmo, a tu gusto, es todo asunto y problema tuyo. Pero estando en pareja vienen pros y contras incluídos, y para que la cosa funcione debes llegar a acuerdos, dialogar, ceder...

Y bueno, si das el siguiente paso, que es tener hijos, ya no puedes seguir viviendo como si siguieras en esa vida de pareja.
No, ahora eres parte de una familia, y la vida de familia tiene diferencias con la vida de pareja (tal como la vida de pareja tiene diferencias con la de soltero). No es bueno, ni malo, pero es diferente, nuevamente con pros y contras.

La pareja tiene su espacio dentro de esta nueva modalidad de vida, tal como tú mismo (tu lado "soltero" digamos) también lo tiene, y necesitas tu espacio, pero ya no vives solo, ya no vives en pareja... vives en familia, se entiende lo que quiero decir?

Para mí, al estar durmiendo, da un poco lo mismo si está el perro a los pies de la cama, o se te mete tu hijo a la mitad de la noche, etc. Dormir es dormir, y si a los adultos nos gusta dormir de a 2, es porque es rico dormir acompañado, y por eso a los niños les gusta también. Y si uno lo disfruta, entonces bienvenidos!
La vida de pareja se puede destruir por muchas cosas, pero no por dormir con tus hijos cuando ambos lo disfrutan.

Y si no lo disfrutan? Entonces hay que buscar soluciones... por eso digo que es algo personal de cada familia y me parece ingenuo creer que por norma general dormir con los hijos afecta la vida de pareja... habrá de todo, pienso yo, y es cosa de gustos.

Por lo demás, por siglos se durmió en familia, es "cosa moderna" esto de tener camas y mandar a los niños desde bebés a una habitación aparte...
Este post no lo escribo para convencer a nadie de dormir con sus hijos, ni tampoco para que los que ya lo hacen me encuentren razón, creo que más bien lo escribo para los indecisos que por un lado disfrutan dormir en familia, pero por otro se sienten inseguros porque escuchan que no es bueno, que es una mala costumbre, que no se debe hacer...
Yo los animo a que hagan lo que el corazón desea...

21 de febrero de 2008

La importancia del error.

El error es lo más personal que los niños pueden producir. Lo correcto se aprende, el error se crea; por lo tanto nosotros tendremos que tener una curiosidad y un interés sumo por los errores, porque a través de los errores los niños se manifiestan y casi siempre los errores esconden ideas profundas.

No puedo olvidarme de un error que nos interesó muchísimo a nivel de investigación, cuando un grupo de niños en un juego de cartas debían separar dos montones: "vivientes" y "no vivientes". Muchos niños cometían errores como que el helicóptero era viviente porque vuela, que la radio era viviente porque habla pero algunos pusieron la silla y la piedra en el montón de los "vivientes" y todos los demás fuera; esto nos sorprendió, les preguntamos: ¿por qué?
Dijeron: “estos son vivientes porque no pueden morir”

¿Error? Es una teoría, es una teoría muy en serio.

(Fragmento de una ponencia de Francesco Tonucci. )

7 de febrero de 2008

Mijita rica...

Hace unos días un diario de mi país publicó una carta de una niña extranjera, que lleva un tiempo viviendo en Chile y que está indignada porque los maestros de la construcción, y a veces incluso cualquier peatón o ciclista que pase cerca, le grita cosas, en teoría "piropos" pero que ella no ha pedido ni le agradan.

Ella se preguntaba "¿por qué tengo que aguantar que hombres que no conozco me griten cosas en plena calle?".
Yo me pregunto lo mismo.

Me cargan los famosos piropos, no hay manera de que me agraden, me dan verguenza ajena, y a la vez me hacen sentir ridícula, pero creo que es porque yo soy lo más alejado al concepto de "mina".
Le comentaba a alguien el otro día: "si yo fuera rica, o si saliera obviamente producida, pintada, con tacos, o con mini, no sé, algo que dijera hola, quiero que me miren, tendría que asumir que no va a faltar el loco que me grite algo. Pero cuando una sale ojerosa, con los pelos parados, ropa suelta, y te gritan sólo porque eres mujer, porque son 10 hombres contra una y saben que no puedes contestarles nada... me da rabia y no lo entiendo, eso es molestar por molestar, y no tiene chiste, es una cobardía."

Lo peor es que ni siquiera son siempre piropos simpáticos (no me gusta ninguno en todo caso) sino que a veces son tipos que pasan por al lado tuyo y te susurran desagradablemente "preciosura", o ya lo peor de lo peor: te hacen "psshhh, pshhh" como si fueras perro, y son hombres rancios, que no lo hacen por ser simpáticos, tirar la talla o realmente hacer sentir linda a la mina que va pasando, sino que tipos que tienen lo turbio en la mirada y tono de voz, en el fondo dan asco y rabia...

Tiene razón la niña extranjera: es injusto que haya que aguantarlos, pero ¿qué hacer? ¿una campaña que nos una a todas las mujeres en contra de ellos? Dificil...
Creo que no queda más que la resignación, o cambiarse de país... :-/

6 de enero de 2008

Bebés que leen.

Este post es antiguo, pero hay comentarios nuevos, no dejes de revisarlos.

¿Qué opinan de lo que se ve en este video?




13 meses.

Aparte de que la niñita es adorable, y el papá muy simpático, ¿qué les parece que a esto se le llame "leer"?
¿Y que se empiece con este "aprendizaje" a los 3 meses de edad? (se empieza con un DVD que estos padres empezaron a aplicar a los 3 meses).
¿No hay otros "juegos" más adecuados para esa edad?

La tal Emily es exquisita (innegable!) y los papás le celebran todo, ella se ve feliz, y parece estar de lo más entretenida diciendo palabras... para ella es un juego que ha hecho desde siempre, pero me pregunto:

¿Por qué unos padres ponen a su bebé de 3 meses frente a una pantalla para que memorice el sonido de ciertas palabras?, ¿en beneficio de quién hacen esto?, ¿con qué expectativas?
Esta última pregunta es para mí la pregunta clave.




17 meses.

Muchos padres usan técnicas de estimulación temprana para aprovechar en teoría todas las potencialidades de los niños antes de los 3 años (el cerebro es muy flexible a esas edades)... pero al final en vez de aprovecharlas "todas", se centran en dos cosas: que aprendan a leer, que aprendan a sumar.
¡Es como una obsesión!
A mí, en cambio, esa filosofía de "mientras antes, mejor" no me convence ni me gusta para nada.

Además estos niños no están exactamente leyendo ni haciendo nada tan extraordinario, considerando que desde los pocos meses de vida los han estado machacando con lo mismo.
Asombrarse de eso sería como asombrarse de que un niño que ha crecido escuchando dos o tres idiomas sea bi o trilingue con 2 años de edad.
(Creo que todos hemos visto niños que empiezan a "leer" cosas como "Coca Cola", "Sony", "Barney" y otras marcas desde edades sorprendentes, y lo hacen sin estímulo especial... imagínense si desde chicos les han mostrado palabras todos los días).




Todo bien mientras no te equivoques.

En youtube los padres se sacan pica sobre a qué edad sus hijos leen. "Baby really reading 12,5 months!"... Parecen feriantes ofreciendo la mejor fruta!
Algunos alardean diciendo "y también sabe lo que significan las palabras que lee como 'mano', 'pie', 'dientes', etc"... Y yo digo ¿obvio, o no?
O sea, en general, todos los niños a los que se les habla mucho saben el nombre de las partes de su cuerpo y mil cosas más, y las saben porque las han usado en su vida cotidiana, no por verlas escritas en un papel.




La madre no puede estar más indiferente, y al niño no le habla nadie. Al final, no quiere "jugar" más.

Yo estoy a favor de la estimulación temprana, siempre y cuando se refiera a estimular integralmente y no sólo lo cognitivo (que es la obsesión de muchos padres y educadores de hoy), hay que estimular también y mucho los sentidos y la exploración del mundo (que es lo que un bebé realmente necesita), que toquen, observen, huelan, que experimenten, que opinen, que decidan, que bailen, que pinten, ofrecerles de todo un poco... pero fijándose en los gustos del niño, sin forzarlo, porque la mejor manera de aprender es "jugando" y "haciendo", no siguiendo instrucciones.

Algunos papás que aplican estos métodos de lectura (como el de los videos) dicen que para los niños es un juego más y que toma poco tiempo al día.
¡Ojalá sea cierto!, porque tener a un bebé de meses frente a un tv me parece casi pecado, y tenerlo escuchando la misma palabra varias veces hasta que la asocie con lo que aparece en el papel me parece innecesario.
Sería más útil llevarlos a conocer una vaca, que la toquen y que la vean pastando y siendo ordeñada, en vez de tenerlo reconociendo la palabra "vaca" en un papel.




Mamá, entiende que soy pequeña y me distraigo fácil, ¿hasta cuándo con las palabritas? Ah, quieres lucirte en youtube, bueno, seré comprensiva yo contigo.

Para gustos los colores, pero a mí me parece que no les aporta gran cosa porque no leerán más ni mejor ni menos ni peor por empezar antes, y a esa edad tendrían que estar rayando paredes antes que repitiendo palabras que mami quiere que digamos bien, y además digan lo que digan esos padres, se me ocurre que lo hacen con la secreta expectativa de que el niño destaque en lo académico, sea buen alumno, genio, y finalmente exitoso profesional.

.......¿O no?
¿Por qué otra razón pones a un niño desde los 3 meses a aprender a "leer"?
¿Lo harán de verdad sólo como un juego más, sin expectativas de hacer al niño más inteligente?
¿Seré yo la mal pensada?

Nota al margen: nadie dice que los papás no quieran a los niños, que no jueguen con ellos a otras cosas, ni que los niños sean infelices, no nos vayamos a ese extremo!
Tampoco digo que no haya que estimular la inteligencia... ¡hacerlo está muy bien!, y enseñar las letras o palabras significativas para un niño un poco mayor también, pero hay maneras y tiempos para cada cosa, ése es mi punto, ¿cuál es el tuyo? ;-)