12 de diciembre de 2011

Por las malas.

Como sabe la gente que más o menos me conoce, yo no soy amiga de los castigos en la crianza, soy más bien cercana a la paciencia infinita, al diálogo, a sembrar y cosechar. Creo firmemente que se puede (y debe!) criar sin castigar ni amenazar... o al menos intentarlo.

Yo hasta aquí lo he intentando lo más que lo he podido, y no ha sido un esfuerzo porque es lo que me nace, pero últimamente debe ser que la paciencia se me ha acabado un poco, o que los niños crecen y ya no les importa tanto hacerte tanta caso, o no sé, pero estamos cayendo bien seguido en la amenaza...

Por supuesto primero converso, explico, advierto, y al final amenazo. Generalmente no hace falta cumplir la amenaza, pero otras veces sí. La amenaza consiste en "ok, si insistes en hacer equis, mañana no juegas en el compu", porque es algo que sé que le importa y que puedo cumplir fácilmente. No le digo "nunca más usarás el computador" porque sería decir algo que yo misma sé que no se cumplirá, así que le pongo plazos "no lo usarás mañana", o "en una semana entera"...

ODIO amenazar. ODIO que no entienda cosas básicas... y por "básicas" me refiero a algo que no puedo dejarle pasar ni con toda la paciencia del mundo, porque tiene que ver con nuestra gata: le ha bajado la pasión por tratarla mal cuando viene un amiguito. La encierran, la persiguen, la quieren usar como un juguete y me vuelven loca... no lo soporto...

Me canso de decirles que no lo hagan, de explicarles, de amenzarlos, pero es que nada los detiene... debe ser demasiado fuerte la adrenalina de sentirse poderosos ante un animal, pero yo de verdad que ya tengo los nervios de punta... grito que parezco loca cuando me doy cuenta que una vez más le están tratando de hacer algo... linda futuro educadora, a los gritos... pero es que si estuvieran rayando la pared me importaría menos... lo que me desespera es el maltrato a la pobre gata... y que les dé lo mismo, que no empaticen con el pobre animal ni por las buenas ni por las malas...

Así que nada, aquí queda este necesario desahogo, y si alguien me da algún tip mágico, lo agradezco... Yo sé que ni mi hijo ni el amiguito lo hacen con maldad, es "la travesura" de sentirse cazadores o algo así, pero me enervan... y juntos se potencian y yo ya no sé qué estrategia usar... las agoté todas en las últimas semanas...

2 me dijeron algo (COMENTA aquí):

  1. La verdad, no se me ocurre más que orar por ti y la crianza de tu hijo. No lo había hecho nunca, ahora me lo propongo. Desde luego, aunque ellos crean que es una gracia, permitirlo sería desarrollar la crueldad, de a poco, sin darse cuenta. Me parece muy bien, restringir el uso del computador, como medida de convicción. Es un excelente ejemplo. No sé si será posible llevar la gata a alguna parte que ellos no la alcancen. No estoy muy ocurrente.

    Un cariñoso saludo.

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  2. Hola Chica Parecida a Bjork!!! tanto tiempo cierto? Yo, aunque lo odio, si reconozco que he tenido que amenazar... pero después de faltas de respeto evidentes como cuando Maite trata de tonto a otros niños o se burla de lo que dicen... con Pablo tengo un papelito atrás de la puerta y voy escribiendo las cosas que no ace bien, como que llegue 40 minutos tarde del colegio, o pierda el gorro y la bufanda y él tiene que pagar 10ct. por cada cosa... y resultó, después de la primera "pagada" nunca mas se le ha olvidado nada y tampoco se demora...

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